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Después del tratamiento

¿Te trataron el SIBO y sigues con síntomas? Puede ser hipersensibilidad visceral

Has hecho el tratamiento, el test ha mejorado y tú sigues con molestias. Es una situación más frecuente de lo que parece, y no siempre significa que el sobrecrecimiento haya vuelto. A veces lo que queda no es más infección, sino más sensibilidad.

Por Esther Perarnau Pujol 4 min de lectura
¿Te trataron el SIBO y sigues con síntomas? Puede ser hipersensibilidad visceral

Cuando todo te sienta mal, no siempre es recaída

Hay una diferencia importante entre que el intestino esté enfermo y que el intestino esté sensible. Las dos cosas se sienten parecido, pero no se abordan igual.

Cuando la sensibilidad visceral está aumentada, señales que en cualquier persona pasarían desapercibidas —gas normal, distensión leve, el propio movimiento intestinal— se perciben como dolor, hinchazón o urgencia.

No siempre es más enfermedad. A veces es más sensibilidad.

Pistas para sospecharlo

No es un diagnóstico que se haga desde casa, pero hay señales que orientan:

El test o el tratamiento han mejorado, pero tú sigues con molestias.

Reaccionas a muchos alimentos distintos, incluso a los que antes tolerabas.

La intensidad de los síntomas no siempre encaja con lo que has comido.

El estrés y el miedo te empeoran de forma clara.

Cuando aparecen varias de estas pistas juntas, merece la pena plantearse si lo que queda es sobrecrecimiento o sensibilidad.

Qué significa: el intestino con el volumen alto

La imagen que mejor lo explica es la de un mando de volumen subido al máximo.

Aunque la infección haya mejorado, el sistema que transmite la información del intestino al cerebro puede seguir amplificando. Señales normales de gas, distensión o movimiento llegan arriba con el volumen tan alto que se interpretan como dolor, hinchazón o urgencia.

El intestino no está inventando nada: la señal existe. Lo que ha cambiado es la ganancia con la que se escucha.

El bucle que lo mantiene

Cuanto más vigilas tu barriga, más fácil es que el sistema nervioso interprete cualquier señal como una amenaza.

Y así se cierra un círculo que se retroalimenta: síntoma → miedo → más restricción → más hipervigilancia → más síntomas.

Cada vuelta estrecha un poco más la vida: menos alimentos, menos planes, más atención puesta en el abdomen. Por eso romper el bucle no es un añadido opcional al tratamiento: forma parte del tratamiento.

Romper el bucle también forma parte del tratamiento.

Bajar el volumen del eje intestino-cerebro

Antes de quitar más alimentos, muchas veces lo que hace falta es dar señales de seguridad. Cuatro cosas sencillas, sostenidas en el tiempo:

Dos o tres minutos de respiración tranquila antes de comer.

Comer sentado y sin prisa.

Un paseo suave de diez o quince minutos después.

Dormir mejor y bajar el nivel de estrés general.

Parecen poca cosa al lado de una dieta estricta, y sin embargo actúan justo donde está el problema: en la parte del sistema que decide con qué intensidad se siente lo que pasa dentro.

A veces el intestino necesita seguridad antes que más restricciones.

La recuperación no es evitarlo todo

El objetivo no es encontrar la lista definitiva de alimentos seguros, sino recuperar tolerancia.

La reintroducción se hace de forma gradual: empezar con cantidades pequeñas, repetir con calma y subir poco a poco, sin convertir cada intento en un examen.

Y hay apoyos que ayudan cuando la sensibilización está muy instalada: terapia cognitivo-conductual digestiva, hipnoterapia intestinal, ACT, EMDR o terapia somática, y neuromodulación médica si el caso lo requiere. Cuál de ellos tiene sentido, y en qué momento, es algo que se decide con un profesional que conozca tu historia.

Lo que conviene recordar

Sensibilidad no es lo mismo que recaída

Distinguir una cosa de otra cambia por completo lo que toca hacer después.

  • Primero, descartar lo tratable Que el sobrecrecimiento siga activo hay que valorarlo, no darlo por descartado.
  • El síntoma es real Amplificado no significa imaginado: la señal existe y se siente de verdad.
  • Restringir más no siempre ayuda Cada retirada nueva estrecha la dieta y alimenta la hipervigilancia.
  • El objetivo es recuperar tolerancia No vivir evitando, sino volver a comer con más margen y menos miedo.
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